viernes, 25 de octubre de 2013

"ONG Pide Trámites y Contratos Para Adoptar Gatos".

Así trabaja una organización cordobesa protectora de animales. Dicen que de esa manera promueven la tenencia responsable de felinos. Tienen más de 10.500 seguidores en Facebook.

Adoptar un gato no es para cualquiera. Para hacerlo, se deben transitar varios pasos, como firmar un formulario de preadopción (con 20 preguntas), luego un contrato de adopción –con varias obligaciones–, recibir una visita en la que se inspecciona si el hogar donde vivirá el felino es apto y, tras acoger la mascota, cumplir un estricto seguimiento, con otras visitas.
Ese es el modo de proceder de la organización Adopción Gatos Córdoba, en el marco del concepto de “tenencia responsable” de animales. Desde hace cinco años se dedica a tareas como rescatar gatos de la vía pública, sanarlos, castrarlos y darlos en adopción.
En el formulario de preadopción se hacen preguntas como las siguientes: ¿vive en departamento o casa? ¿propio o alquilado? ¿comparte la decisión de adoptar el resto de miembros del hogar? ¿tiene actualmente otros animales en casa? ¿comprados o adoptados? ¿ha pensado qué hará con el gato durante las vacaciones?
En tanto, en el contrato de adopción, la persona se obliga, por ejemplo, a vacunar y castrar al gato, y a no regalarlo ni venderlo. “El adoptante asume la responsabilidad de permitir visitas de monitoreo con previo aviso, cuyo objetivo será verificar el buen estado del adoptado y su bienestar”, se lee.
Entendemos que puede resultar fastidioso para algunos”, admite Jésica Ganame, quien coordina la organización. Pero tiene sus razones. En primer lugar, dice que la persona asumió las obligaciones por escrito, antes de recibir el gato. En segundo lugar, Ganame asegura que así la organización ayuda a que los gatos no se sigan reproduciendo sin límites.
A veces me preguntan por qué no ayudo a niños en vez de gatos, creo que los chicos ya tienen bastante ayuda pero a los animales no los ayuda casi nadie.
La organización trabaja como una red y, a partir de la solidaridad de gente que se contactan por Facebook, realizan una amplia gama de tareas. Por ejemplo, reciben llamados de auxilio urgente cuando un gato sufrió algún accidente (como caerse de un edificio o ser aplastado por un auto). En estos casos, piden en la página que algún voluntario acuda en rescate. Si no va nadie, intenta ir alguno de los cinco miembros de la organización.
Además, tienen una red de voluntarios para dos tareas fundamentales: el de las familias provisorias –son 20– y el de traslados, otros 30. Las familias provisorias cuidan gatitos transitoriamente hasta que aparezca quien lo quiera adoptar definitivamente. El caso más llamativo es el de una señora que tiene 20 ejemplares en su hogar.
En tanto, los del otro grupo, el de traslados, ponen su auto para llevar gatos, por ejemplo, de la casa de una familia transitoria a la de una adoptiva, o del lugar en que se encuentra el gato en la vía pública al veterinario.
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